Centro Astrológico del Uruguay
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El Ocio, un Olvidado Derecho Humano.

Por Silvia Ceres.

Este trabajo fue expuesto en el XVIII Congreso
Ibérico de Astrología, Madrid, 2001.

Silvia Ceres es una de las astrólogas más prestigiosas y con mayor formación de Argentina. Creadora, en 1995, de la primera Revista Astrológica en formato electrónico, ha sido también la organizadora de los Congresos Internacionales entre Astrólogos, que desde 1996 se efectúan anualmente en la ciudad de Buenos Aires.

ASTROLOGIA INFANTIL: LA FUNCION DEL OCIO

Desde hace aproximadamente 15 años, dedico parte de la tarea de consulta a las cartas natales de niños, y es interesante ver cómo ha ido cambiando el discurso de los padres al solicitar el estudio astrológico de sus hijos.

Allá por el principio de los 80, en la transición de la dictadura militar al gobierno civil, había una preocupación por cómo educar a los niños para que fuesen más felices. Luego se fue escuchando cuáles eran los deportes o las actividades extra escolares -música, idiomas, plástica- adecuados pero siempre apuntando a cierto estado de plenitud personal del niño. Un poco después empezó a pedirse consejo sobre la elección de colegios y aquí se notó un deslizamiento en el discurso: hace años se preguntaba básicamente por la apertura disciplinaria, más tarde por el nivel de exigencia académica.

Pero las causas de consulta actuales, se abocan especialmente a temas ligados con la salud: colesterol, presión arterial, perturbaciones del sueño y la alimentación, alteraciones de conductas, actitudes bi polares de excitación seguida por desinterés y depresión, etc. etc. Resumiendo, podríamos decir que los padres consultan por el stress de sus hijos, generado por la hiper actividad y exigencia que se vuelcan sobre ellos; o bien por situaciones de violencia que se tornan inmanejables para los adultos.

Como bien remarca Ismael Gil en su artículo "La generación de la llave y la mochila" (Mercurio 3 Nº 29, 3º trimestre del 2000), los hijos de Plutón en Virgo, padecen, entre otras cosas, del síndrome de la agenda llena.

Paradoja de nuestros días: mientras se hacen campañas contra empresas multinacionales que utilizan mano de obra infantil en sus fábricas del este asiático, los hijos de las clases acomodadas trabajan arduamente para entrenarse a sobrevivir en un mundo futuro hiper competitivo.

Visto desde lo astrológico: rutina recargada de obligaciones, horarios a cumplir, tareas disciplinadas y reglamentadas por otros -aun aquellas que se suponen recreativas que siempre tienen un coordinador diciendo cómo y cuándo es necesario divertirse-, síntomas de enfermedades físicas producto de la alimentación, o de hábitos sedentarios como el colesterol o la obesidad infantil, remarcan una exagerada manifestación de temáticas de casa VI.

¿Cuál es la enorme carencia de los niños de esta generación? La posibilidad de abocarse al ocio, tema que recibe poca atención entre los profesionales de la salud y que no recibe ninguna mención en la bibliografía astrológica.

Les propongo entonces desarrollar el tema del ocio como asunto que merece un encuadre teórico adecuado para luego rastrear sus indicadores astrológicos.

ALGUNAS OCIOSAS REFLEXIONES SOBRE LA PEREZA.

¿A qué nos referimos con la palabra ocio? En principio, a disponer de un tiempo por fuera de las obligaciones -estudiantiles, laborales, familiares-, en el cual el individuo decide libremente cómo disfrutarlo. Adueñarse de una porción de tiempo y resolver qué hacer con él, es hoy por hoy, una de las situaciones más extrañas de la vida infantil.

El niño no juega con otros a la pelota, va a la escuela de fútbol: horario, reglamentos, entrenamiento, competencia. No recrea su realidad a través del juego creativo, va al taller de plástica donde debe ver acotada su imaginación a las premisas que indica el docente. No investiga con curiosidad el entorno, concurre al taller de ciencias qué le indica cómo preguntarse por el mundo. Y si es su cumpleaños o el de un amiguito, vendrá una señorita a decirles cómo deben divertirse.

Dejando de lado la llamada industria del ocio: video juegos, turismo, empresas de entretenimientos, films, etc. está claro que la infancia poco sabe del ocio y si mucho del negocio -etimológicamente, la negación del ocio-.

¿Cómo fue desarrollándose a lo largo de los siglos en el occidente cristiano, este raro entrecruzamiento entre la pereza, uno de los siete pecados capitales y la maldición bíblica de ganarás el pan con el sudor de la frente, es decir con trabajo -del latín trepalium, nombre de un instrumento de tortura-? Como podemos notar, uno salta de la sartén y se cae al fuego -¿del infierno?-.

El ocio, idealizado en la antigua Grecia como actitud necesaria para acceder a las formas superiores del conocimiento, carecerá de lugar significativo en el pensamiento pragmático de los romanos, pero será recién en el siglo XIII cuando se afianzará el concepto de "madre de todos los vicios". Con el protestantismo, la ideología del trabajo como valor supremo se solidifica todavía más, construyéndose cierta sinonimia entre ocio, vicio y pobreza y, por otro lado, entre laboriosidad, virtud y riqueza.

Y salvo algunas voces solitarias como la de Paul Lafargue, quien en 1880 escribió "El derecho a la pereza", poco y nada se teorizó sobre el asunto.

Resumiendo: el ocio no es perder el tiempo, sino tener tiempo para sí, para lo que se desea; no es tiempo libre -como aún no usado- sino tiempo liberado -de las ocupaciones-. El grado de libertad puede medirse por nuestro deambular personal, encontrándonos y perdiéndonos a nosotros mismos por fuera de todo valor de utilidad.

Como antítesis de que "el tiempo es oro", podríamos afirmar que el tiempo es un valor sin precio en tanto dispongamos de él a nuestro antojo.

EL "OCIO ASTROLOGICO"

Ni en enciclopedias como las de Devore, Gouchon, Carter o Lebrón, ni en textos se encuentra mención alguna al tema que hoy nos ocupa, de manera que podríamos afirmar que para la Astrología el ocio no existe en tanto no se tiene ninguna referencia sobre el mismo. Lo más cercano a este concepto, se relaciona con la casa V y la noción de diversión, juego, creatividad que si bien pueden ser formas ociosas no agotan la amplitud del concepto.

¿Cuáles serían los factores asociados con el ocio? A mi criterio, básicamente tres:

a - La casa XII
b - La Luna
c - Nodo Sur

CASA XII:


El eje VI - XII, demanda dominio y transformación de una realidad, concreta, visible en casa VI, abstracta e inasible en casa XII.

En la casa VI, la última de la zona personal del hemisferio inferior, el sujeto se enfrenta al manejo de la cotidianeidad. Se pone a prueba la capacidad de adaptación: a su cuerpo -salud- o a la naturaleza que lo rodea -trabajo-. Para lograr las metas de este sector, debe apelarse al poder de observación, discernimiento, método y sistematización. El control del mundo inmediato posee como objetivo el llegar al encuentro con los demás, propio del hemisferio siguiente, pudiendo ofrecer lo mejor de cada uno. Hasta aquí la teoría, porque la exacerbación que padecen los niños actuales en este sector, se orienta no a ofrecer lo mejor de sí sino a que hay que trabajar mucho y duro, porque el otro es un competidor feroz que sacará ventaja de cualquier síntoma de debilidad.

La casa VI propone el manejo de la rutina, la incorporación de hábitos -alimenticios, higiénicos-, la capacidad para llevar adelante una vida metódica. Es conveniente señalar que el orden no es una categoría universal y que, por el contrario, existen varios ordenamientos posibles. Si una criatura posee Libra o Venus en esta casa, es probable que no pueda realizar esfuerzos prolongados, pues carece de la energía suficiente para ello. Necesitará una larga serie de impulsos cortos, interrumpidos por períodos de recreación, aunque a su madre, con Capricornio en igual sector, por ejemplo, le parezca una falta extrema de eficiencia que se haga en dos horas lo que puede realizarse en una.

Comprender los ritmos individuales, más allá por supuesto, de acuerdos colectivos indispensables para la convivencia, permite una infancia con mejor salud. Se hace innecesario apelar a la enfermedad como mecanismo para expresar dificultades, al estilo de las anginas porque no se puede "tragar" la comida en ese horario o a esa temperatura.

Pero como afirmaba al principio del escrito, los hijos de la generación de Plutón en Virgo, padecen una exacerbada actividad sobre este sector en detrimento de la casa XII.

Aquí también se requiere mutar una realidad, pero interior. Una zona donde el individuo se arriesga a perderse entre laberintos y pasadizos secretos y donde puede temer que lo aceche algún fantasma aterrador. Pero esta casa presentará sensaciones de incertidumbre, temores, autolimitaciones, en tanto es vivida "como lo otro" de la realidad y no como un área que la complementa.

El licenciado Jorge Antar, en una conferencia que dictó sobre el ocio y su relación con los cuatro elementos, especificaba cuatro condiciones del estado de ociosidad, que a mi entender son condiciones de la casa XII:

· Disminución de la autoconciencia y el pensamiento autocrítico.
· Disminución de la conciencia del tiempo.
· Disminución de la vivencia de esfuerzo.
· Recarga energética

Cuatro condiciones ajenas al chico sobre exigido, que sin duda queda "alienado", fuera de sí, en tanto no puede reconocerse en aquello que hace que es estandarizado y pautado desde afuera. Recordemos que el concepto de alienación lo usa Marx en sus primeros tiempos para describir el estado de extrañamiento que padece el obrero industrial al no poder reconocerse en el objeto terminado como sí podía hacerlo un artesano medieval. En tanto los niños no pueden jugar con sus imágenes interiores y volcarlas en un proceso de encuentro consigo mismos, expresión de ese adentro en el afuera, creador de situaciones que en su propia libertad portan el efecto de catarsis, quedan divididos entre el cumplimiento de una rutina agobiante y profundos bolsones de temores que se manifiestan como disfunciones físicas y/o psíquicas.

Es curioso que la casa XII, tan repleta de significaciones oscuras, sea el sector - astronómicamente hablando- en el cual se ubica el Sol en las primeras horas del día, cuando nace por el horizonte con gran luminosidad, más o menos entre las 6 y las 8 de la mañana.

Karen Hamaker Zondag, en su libro "La casa XII" afirma entre otras cosas, que los planetas allí ubicados manifiestan qué hace el sujeto cuando se encuentra a solas, es decir, cuando no se siente obligado a responder a las demandas del entorno. También señala que este sector da cuenta del período de gestación del nativo, del período idílico en el cual el ser está por fuera de las tensiones polares como frío - calor, hambre - saciedad, etc.

Desde el punto de vista psicológico, podría pensarse que el paraíso, concepto común a todas las culturas es una idealización, una añoranza social del período uterino. En hebreo, Edén significa placer, jardín de placer, mientras que Paraíso proviene del persa y significa recinto cerrado. Por lo tanto, siguiendo este hilo de pensamiento, diríamos que la casa XII, en tanto memoria de la gestación, es un jardín de placer encerrado.

¿Será por el asunto de la serpiente y la pérdida de la inocencia que el referente individual del Edén, ese lugar donde el hombre es sin tener que hacer algo al respecto se ha convertido astrológicamente en el sector de los enemigos ocultos?

El mismo Dios trabajó los primeros seis días para crear el mundo y el séptimo descansó según lo relata el Génesis. ¿Pero será que Dios descansó porque se agotó haciendo el mundo o por el contrario, el séptimo día se dedicó gozosamente a disfrutar de no tener que andar haciendo pájaros, aguas, gente y todo lo demás?

¿Cómo se comporta el eje VI/XII desde el punto de vista de los elementos?

Si un niño presenta Agua en la casa VI, es decir una adaptación más o menos pasiva a las demandas del mundo que le juega como recipiente, su XII se ubica en Tierra: descansa cuando define su forma interna.

A la inversa, si cumple disciplinadamente fuera -Tierra-, necesita navegar para encontrarse con su deseo propio dentro (Agua).

Si la casa VI está en Fuego y es una pura acción en el mundo, su ocio es disponer de un espacio de reflexión -Aire-.

Cuando el eje se invierte, ese niño racional de la casa VI, necesita accionar en la XII para conectarse con sus vivencias.

LA LUNA:

Describe una actitud fundamental frente a la vida en tanto otorga seguridad interior y una imagen personal con la cual nos identificamos. Es el lugar de refugio y comodidad íntima. Allí nos sentimos protegidos, apoyados, nutridos. Se presenta como un aparato selector que funciona por aceptación y rechazo. Posibilita nutrirnos de un estar con nosotros mismos, como idealmente estuvimos con la madre: cuidados, protegidos y sin exigencia porque éramos pequeños y los demás se harían cargo de nosotros.

Mal configurada en el tema natal, otorga sentimiento de soledad, de extrañeza, como si no hubiere en el mundo un lugar para sí. Se intenta neutralizar la sensación de incomodidad justificando la existencia por lo que se hace, no por quien es ni por lo que es.

De manera, entonces, que la Luna otorga o niega facilidad para relajarnos, para refugiarnos en nosotros mismos, para auto nutrirnos y por ello se convierte en uno de los factores relacionados con el ocio.

Su ubicación por elemento, otorga perfiles diferentes de ociosidad.

FUEGO: Buscará desafíos autoafirmativos como las competencias deportivas.

TIERRA: Necesita, desde una actitud industriosa, que el ocio se objetive. Pueden ser buenas opciones algunas artesanías, la jardinería o la repostería.

AIRE: La vida social por un lado, o bien armar rompecabezas, resolver palabras cruzadas o perderse en una lectura entretenida pueden ser sus creativos caminos ociosos.

AGUA: Es la Luna que menos necesita de estímulos exteriores para conectarse con su ocio, ya que con facilidad se pierde solitariamente en los laberintos de la imaginación. Sólo necesita disponer de un pequeño espacio, de telas y sombreros para armar disfraces y de un espejo para ver sus puestas en escena.

EL NODO SUR.

Muestra en su posición por signo, mecanismos intensamente dominados y conocidos. Puiggros en su texto sobre el tema, menciona una y otra vez, la función de refugio y descanso que cumple el nodo negativo, lugar donde aconseja recargar las pilas cuando sentimos que el mundo nos agota con sus exigencias.

De manera entonces que si pensamos el ocio como esa profunda necesidad humana de visitarse a sí mismo, la casa XII, la Luna y el Nodo sur son tres escenarios privilegiados para conectarnos, como dice Thierry Paquot "...con esa deleitable pereza de observar cómo el tiempo desgrana sus partículas de instantes, esa estetización de nuestra estadía terrestre".

Casualmente, la Astrología actual como parte de una tradición cultural sintetizada en la afirmación "el tiempo es oro", trata a esos tres lugares como peligrosos, en tanto nos dejan en una posición cómoda que nos impide "evolucionar", como si la vida fuese una carrera de acumulación donde uno entra como cadete y si hace todo bien, esto es, trabaja sin respiro, egresa como gerente. Pero esto es tema de otro trabajo sobre cómo el astrólogo es portavoz, la más de las veces inconsciente, de valores de un sistema al cual ni siquiera sabe si adscribe...

Cerrando, para quienes nos abocamos a desarrollar la Astrología infantil, día a día nos encontramos con criaturas manifestando síntomas graves de stress o con un nivel de violencia que asusta, como medio único de imponer su deseo, es decir ser sujeto y salir del lugar del objeto dominado por los deseos ajenos. En verdad, los astrólogos no observamos nada distinto a lo que observa cualquier adulto, la diferencia es que a nosotros nos piden opinión y uno debe resolver si apuesta a agudizar la alienación o a abrir una ventana al ocio.

e-mail: silviaceres@gente-de-astrologia.com.ar